Elige tu país

México

Quizá uno de los proyectos más difíciles de la vida laboral es dar el paso hacia el emprendimiento.

Salir de la zona de confort del sueldo mensual hacia la incertidumbre de la persecución de la chuleta es increíblemente complicada y solo para valientes. Se le llama en términos técnicos: apetito al riesgo. Y en pocas palabras, lo que dice el apetito al riesgo es qué tanto te sientes cómodo/a cuando hay situaciones con incertidumbre. No hay respuesta óptima al riesgo. Hay gente a la que le gusta y lo acepta, y hay gente que no lo puede enfrentar. No es más valiente ni menos valiente uno que otro. Solo significa qué tanto eres capaz de arriesgar. Por todo ello, emprender es aceptar riesgos. Es entrar en un mundo poco cómodo que depende enteramente de tu contexto. Puede ser que no te guste el riesgo pero igual puede suceder que no te guste el status quo y requieras un cambio en tu vida. Puede ser que la situación económica sea insostenible y requieras necesariamente este cambio. O puede ser que te guste la aventura y te sea atractiva la idea de volar en vez de tener los pies firmes en la tierra. Aquí te dejamos tres cosas que debes anticipar, sí o sí, si decides volar, sin importar la razón de emprender.

  • Cuánto dinero tienes. La pregunta es sencilla: ¿cuáles son tus recursos iniciales o inversión con la que comienzas tu proyecto? Sí quieres producir, comercializar o dar cualquier tipo de servicios, entonces requerirás inversión inicial. Este capital te habilitará y te dará tus activos necesarios para operar (comprar maquinaria, contratar gente, etc.). Entre más tengas, casi por regla general, mejor. Si no lo tienes, puedes buscar deuda, que es un sinónimo de recurso porque te da la posibilidad de habilitarte.

Aquí, en ese caso, el precio del dinero será más alto que si viniera de tus ahorros, pensaría cualquier persona. Sin embargo, el costo de tu dinero también tiene un precio escondido. Si no pidieras un préstamo y usaras solamente tus ahorros, qué tanto podrías generar si invirtieras ese dinero en una cuenta de ahorro, en otras inversiones, en instrumentos de bolsa, etc. El dinero siempre tiene un precio y lo importante en general es comenzar con un recurso a bajo precio. Claro que puedes comenzar con poco y podrás ser exitoso, no obstante, comenzar con poco significa que tendrás que vender rápidamente y bajar tus costos al máximo. A veces esto es mejor que comenzar con mucho y tener holgura financiera. Cuidado: tener mucho recurso para generar mucho inventario o mucha maquinaria (en exceso), puede ser totalmente perverso y hacerte cerrar tu proyecto fácilmente.

  • Cuántas ventas tendrás. Uno como emprendedor piensa que va a vender mucho, rápidamente. Las famosas proyecciones de venta son, yo creo, el arma de doble filo más peligrosa de todas. Nos puede nublar la vista y nos puede hacer perder el sentido de nuestra empresa. Hay un dicho, “en excel todos somos ricos” y es verdad. Nuestras proyecciones de venta pueden ser tan animadas como queramos. Lo importante no es conocer el máximo de ventas que pensamos obtener sino el mínimo de venta que requerimos para poder seguir vendiendo. Cuando hagas tus proyecciones, no pienses en tus ventas sino más bien, en tus costos. Estos son los más importantes en excel. Piensa cuánto te cuesta obtener cada cliente y piensa cuánto te traerá, en el peor escenario posible. No en el mejor.

  • Cuánto tiempo seguiras vivo en el peor de los escenarios. Si sabes tus costos y calculas tus ingresos, y conoces a la perfección la cantidad y el costo de tu inversión, podrás saber cuánto tiempo estarás vivo y conocer tu capacidad de pago. Conocerlo te da una cosa muy sencilla: saber si puedes llegar a un punto de equilibrio y con él, lograr supervivencia empresarial para poder después asegurar crecimiento. Todo lleva tiempo y todo es difícil. Pero nadie dijo que emprender tu propio negocio sería fácil.
Escrito para Las Páginas Verdes, por Resiliente Magazine, Roberto Carvallo.

QUIZÁ TE INTERESE

Déjanos tu opinión