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Hay tres sencillas reglas para cambiar el mundo hoy mismo. Y no se trata de hacer cambios totales ni grandilocuentes en tu vida. Se trata de tener en mente tres sencillas cosas que pueden hacer que tu mundo y el de la gente a tu alrededor sea diferente, sea mejor.

¡Cuántas veces se escucha decir “Es que somos muchos”, o “Falta educación” o “Si hubiera más civismo en nuestro país”! Y seguro cada una de estas frases son ciertas. Pero también es cierto que para cambiar el mundo, la única forma es ser prácticos y no esperar hasta que lleguen los grandes rompimientos de paradigma en la sociedad para poder ver un futuro mejor. Si eres de los que crees que la mejor forma de mejorar el mundo es esperar hasta que los demás cambien, entonces te quedarás a esperar mucho tiempo. El mundo no cambia por sí solo. Se requiere mucho esfuerzo y aquí te dejamos tres consejos para hacer del mundo un lugar mejor.

  • Sé sustentable. Esto no significa ser totalmente ecológico ni totalmente orgánico ni totalmente [escriba aquí cualquier adjetivo que considere forma parte de la sustentabilidad]. Sustentabilidad tiene un componente de tiempo futuro. Y significa simplemente, ahora, que pueda algo mantenerse en el tiempo futuro. ¿Crees que podrás seguir tirando la basura sin separara por siempre? ¿Crees que podrás manejar tu coche por siempre, cualquier día? ¿Crees que podrás seguir consumiendo la energía y el agua que hoy día consumes en 20 años? Si sospechas que ninguna de estas preguntas se responde con un sí, entonces esto significa que lo que estás haciendo no es sostenible (sustentable). Cambia poco a poco a la sostenibilidad. Basta pensar en cómo será el futuro y ver que si lo que haces, que ya sospechas que está mal por alguna razón, podrás seguir haciéndola en el futuro. ¿Crees poder tirar basura a la calle por siempre? ¿Crees poder engañar a tu esposa/o por siempre? ¿Crees que la violencia hacia el vulnerable será permanente? Si no ves que todos estos son problemas, entonces no estás listo para cambiar el mundo.


  • La regla es el impacto. ¿Cómo puedes pensar en impactar a todo el mundo si el estrés diario y los problemas del trabajo son tan grandes? ¿Cómo puedes pensar en ayudar a alguien cuando el que necesita ayuda eres tú? Hace tiempo leí en un meme de internet: “Si alguien te pide ayuda, piensa lo afortunado que eres tú al no ser tú quien requiere la ayuda que se te pide”. Imagina el impacto que puedes tener en la vida de aquella persona que ayudaste. Imagina el impacto que tiene el dejar de comer carne un día a la semana o dos. Imagina el impacto que puede tener el comprar tus víveres en la tienda de abarrotes de la esquina en vez del gran supermercado al que se requiere tomar coche, pagar parquing y otras cosas más. Si crees que, por ejemplo, en la segunda opción puedes tener un impacto más positivo, hazlo. No hay un camino único para crear impacto. Marca tu camino y sigue tu lógica. ¡Pero que impacte!


  • Piensa en el otro. Es muy fácil ver los problemas de uno y dejar de lado los de los demás, sean ellos de nuestros amigos, de los migrantes, de los refugiados, de las generaciones futuras, de los animales de granja o de la biosfera. Es muy difícil incluir todo ello en cada una de tus decisiones de vida. Pero si tienes en mente al Otro, es decir, a aquellos que puedes afectar positivamente o negativamente con tus decisiones, cualesquiera que estas sean, te aseguro que verás todo de un color diferente. ¿Significa que con ello estarás obligado a velar por todo el mundo? ¡No! Solo significa que tendrás en ti un proceso tan común como lo es respirar oxígeno: la empatía por los demás. Si no la tienes, tal vez te hacen falta un poco de corazón. El mago de Oz ofrece corazón, un cerebro y valentía, si acaso.


  • Escrito para Las Páginas Verdes, por Resiliente Magazine, Roberto Carvallo.

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