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Puede no ser un sueño para todos pero tal vez para muchos aquellos que estamos ya muy lejos del campo, insertos en la urbe citadina, el tener grandes tierras y alguna vez poder sembrar, cosechar y poder comercializar con productos tan-de-la-tierra como el tomate, el maíz, el trigo, etc., suena en verdad como un futuro interesante.

Claro está, manteniendo siempre algunas o todas las comodidades con las que vivimos tan felices, cosa no tan común para el campo mexicano que poco a poco se envejece y se vacía por el llamado de las sirenas de las ciudades.

Es cierto que no solo se trata de un sueño de irse al campo o de tener un rancho o unas hectáreas para la agricultura. También el campo y la agricultura es para todos aquellos emprendedores que conocen el sector y que desean usar nuevas variedades con diferentes rendimientos para satisfacer nuevos mercados. Y para todos ellos, hay un tip que es bastante obvio pero muchas veces olvidamos fácilmente: la producción orgánica es mucho mejor que la tradicional.

Y no se trata solamente en temas de salud, de valor agregado o de precios y costos. Lo orgánico no conlleva solamente estos beneficios sobre la agricultura que utiliza químicos sintéticos para pesticidas y fertilizantes sino que además tiene una ventaja más: su mercado es mucho pero mucho más estable. Y esa es la estabilidad que no se tiene en la agricultura tradicional.

Se dice que todo afecta la agricultura. Y es verdad: que la volatilidad del dólar afecta los precios para la exportación del producto o la importación de la plantula, que los intermediarios y sus mañas, que las lluvias, que la agricultura es de temporal, etc. Todo afecta y por lo tanto es tan ansiado tener ciertas garantías, cuyo elixir ha intentado por todos los medios conseguir [nombre aquí cualquier Secretaria de Agricultura o entidad financiera de apoyo al campo, etc.]. Y todavía se sigue buscando, muchas veces sin conseguirlo enteramente.

Curiosamente, se olvida muchas veces que el mercado que consume productos orgánicos están dispuestos a pagar un premium, lo cual tiene como consecuencia que no haya tanta volatilidad de precios conforme pasan los meses. En lo orgánico, los precios se mantienen como producto fresco pero también superan sus precios en productos procesados. Todo esto hace que si tienes pensado en sembrar tomate tradicional, por ejemplo, este tendrá una alta volatilidad de precio durante el año. Si produces tomate orgánizo, el precio será más alto que el tradicional, todo el año, y no variará. ¿Por fin cambiarán las reglas de producción?

Escrito para Las Páginas Verdes por Resiliente Magazine, Roberto Carvallo.

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