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Hola, soy Leos y soy bióloga. Esto quiere decir que durante cuatro años tuve un vistazo preferencial a cómo funciona la naturaleza y a lo delicado que es el equilibrio en que esta se encuentra. Por supuesto, también tuve una importante dosis de información sobre el daño que las actividades humanas le hacen, y cómo perturban dicho equilibrio. Debo admitir que esto me volvió un poquito hippie. Comeflores. Abrazaárboles. Apapachavenados. Y traté, a partir de ahí, de ajustar mi estilo de vida para tener un menor impacto en el mundo que nos rodea.

Debo admitir que también ayudó que leí “Eating Animals”, de Jonathan Saffran Foer, que complementó lo que ya sabía sobre lo dañina y cruel que es la producción de alimentos de origen animal y me empujó a volverme todavía más hippie. Esta es una lista de las cosas que hago para cuidar el ambiente.

  • Uso el coche lo menos posible. Viva el transporte público y sobre todo la bici.
  • Trato de no utilizar plástico innecesario. No PET, no popotes, no bolsas de plástico, no empaques inútiles. Al súper llevo mi bolsa y si no alcanza el espacio pido cajas de cartón. Tomo agua de filtro y no de botella, con la que relleno una botella de acero inoxidable para salir de la casa.
  • Cuido el agua. Pongo una cubeta en la regadera y lo que se acumule mientras se calienta el agua y me bañe se usa después para jalar el WC. Tengo adentro de éste una botella rellena de agua para que no se gaste tanta agua al jalarlo, también. Finalmente, cierro el agua cuando no la ocupo, sea lavándome los dientes o lavando los platos. Ah, sí. Y lavo mi coche lo menos posible.
  • No uso unicel. Nunca. Y procuro limitar mi consumo de tetrapack. Prefiero las cosas enlatadas o en vidrio porque estos dos son mucho más reciclables.
  • Hago composta con mis desechos orgánicos; tengo huacales en la jaula de mi azotea que cubro con bolsas de basura e intercalo una capa de tierra con una de desechos. Así no huele mal, no hay bichos y acabo teniendo una tierra muy buena para mis macetas; además crecen plantitas de lo que tiré, sobre todo de jitomate y aguacate. ¡Huerto gratis!
  • Mantengo siempre el piloto del boiler apagado; cuando me baño lo prendo y luego lo apago. No uso agua caliente para lavar la ropa ni los platos, ya que no es necesario usarla. La grasa y mugre salen igual.
  • En el tema de la luz, mantengo todo apagado salvo que sea muy necesario y uso focos ahorradores. Cuestan más, pero sí duran más.
  • No como carne roja ni pollo, sólo pescado a veces. Mi estómago y metabolismo me lo han agradecido muchísimo. Yyyyy, procuro comer productos orgánicos, sobre todo huevos y lácteos. Animalitos más felices, menos hormonas y antibióticos para mí. Además esto ayuda a no consumir transgénicos, que no hacen daño a la salud pero sí al ambiente. No me sale tan caro como creen; las cosas orgánicas ya no son inaccesibles, sobre todo si son de marcas mexicanas y de temporada.
Hacer esto no me hace llevar una vida más incómoda ni más cara. Y las acciones individuales son efectivas, sobre todo si más personas cada vez las incorporan en sus vidas. Es más fácil de lo que parece ser un #AgenteVerde.

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